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jueves, 16 de febrero de 2012

La ruta en bici más fácil y corta para salir de Sevilla

 La siguiente ruta es ideal para aquellos que ya han cogido la bicicleta por el carril bici de Sevilla y les gustaría iniciarse en eso de salir fuera de la ciudad, pero a un nivel muy muy básico y accesible para cualquiera. Si éste es tu caso y estás buscando la ruta más fácil y corta para salir de Sevilla, el siguiente artículo está pensado para ti. Cada tres pedaladas, me bajaba a hacer una foto, y voy a intentar explicar el itinerario con todo el detalle posible, ya que prefiero pecar de exceso, aunque en este caso realmente no son necesarias tantas explicaciones. Simplemente es para que cojas confianza y sepas de antemano lo que te vas a encontrar. La ruta es tan fácil que he visto a familias enteras, con niños pequeños, hacerla sin problema y con toda la tranquilidad del mundo. También he visto chicas solas y, por supuesto, gente que prefiere hacerla andando o corriendo, ya que su longitud lo permite perfectamente hasta al senderista más sedentario. Lo dicho, no dependéis de nadie para hacer la ruta y todos la podéis hacer. Pero si pensáis hacerla en bici, antes que nada unos consejos y requisitos.

  • Hay que llevar casco. Imprescindible. Siempre. La seguridad es lo primero, y los venden muy baratitos en el Decathlon o en cualquier tienda de deportes o de ciclismo. Aunque la ruta es más fácil que hacer la O con un canuto, esta medida de seguridad nunca ha de faltar.
  • Mejor con bicicleta de montaña. Pero si dispones de otro tipo, por ejemplo una híbrida, también vale. Para demostrarlo, tengo intención de hacer la ruta con una Sevici. Ya os contaré.
  • Evitad hacer la ruta si ha llovido recientemente. El firme suele estar bastante bien, pero cuando llueve mucho se forma fango y podéis tener algún que otro problemilla.
  • Iniciad la ruta con al menos dos horas de luz. Es decir, que si el sol se pone a eso de las 19:00, no salgáis después de las 17:00, al menos la primera vez. Aunque la ruta tiene una duración aproximada de una hora, puede ser que pinchéis y tengáis que volver andando. Id siempre con tiempo de sobra y sin agobios. De día es una zona absolutamente tranquila y muy segura, pero no me gustaría que se me hiciera de noche por ahí.
  • No os embaléis. Especialmente las primeras veces que hagáis la ruta. Empezad poco a poco, con tranquilidad. Si queréis esprintar, dejadlo para la vuelta.
  • Acompañado, mejor. Aunque no es en absoluto necesario y no tenéis que depender de nadie, si es la primera vez que salís y podéis hacerlo en compañía, mucho mejor.
  • Llevad algo de agua, especialmente si es verano. Una horita de ejercicio con algo de calor hace que nos venga de perlas un traguito de agua fresca a partir de la mitad del camino.

Aquí tenéis el mapa de la ruta completa. Comienza en Torretriana y termina también allí, ya que es de ida y vuelta. Hasta aquí podéis llegar por carril bici tanto desde el sur como desde el norte de la ciudad. A continuación podéis ver el sitio exacto desde donde partiremos en dirección al río.




A los pocos metros de empezar entramos en un túnel cuesta abajo que da acceso a una zona de parking en la ribera. A partir de aquí, todo el trayecto será por carril bici o carril forestal, evitando totalmente el tráfico rodado. Torcemos a la izquierda buscando el puente que cruza el río.


Cruzamos por el puente. Ya en la otra orilla, vemos un cartel donde pone “Corredor Verde del Área Metropolitana de Sevilla”.


Aquí tendremos que desviarnos a la derecha, y luego otra vez a la derecha, buscando el camino que transcurre paralelo y pegado al río. A la derecha de la siguiente foto vemos el cartel al que nos referíamos en la foto anterior.



Llegamos al carril paralelo al río, en dirección San Juan de Aznalfarache - Gelves. El río está a nuestra izquierda. A partir de aquí, la regla será coger siempre la parte del camino que vaya hacia la izquierda, yendo lo más pegados al río posible (sin caernos en él). Como podéis observar, el firme del terreno está muy bien.



A veces desde el camino apenas se ve el río, por los árboles de ribera que hay ambos lados del camino, pero en general el camino no se separa del agua más de 15 o 20 metros como mucho.



Aquí nos encontramos con la primera barrera  del camino. No pasa nada. Subimos la pequeña cuestecita y la bordeamos por la parte izquierda.

Pasando la barrera llegamos al paseo de ribera de San Juan Aznalfarache. Aquí cogemos el carril bici pintado en verde que hay a la derecha. Aunque es una excepción a la regla de coger siempre el camino de la izquierda, al final se une con el carril bici, así que como vosotros queráis.

Unos 300 metros más allá termina el carril bici. Tomaremos el sendero de la izquierda, bajando una pequeña cuesta.

Más adelante, nos encontramos otra bifurcación, tomando nuevamente el carril de la izquierda.


De nuevo, nos volvemos a encontrar otra barrera, y otra vez la bordeamos.

Pasada la anterior barrera nos encontramos con esto y nos pasamos cuando podamos al carril que continúa por la derecha.

Llegamos a las afueras de Gelves. Aquí hay una bifurcación y otra vez cogemos la vía de la izquierda.


Estamos llegando al final. Ya sólo queda atravesar este campo en dirección a la ITV de Gelves.

Ahora, en lugar del kiosko de la izquierda, hay unos huertos hurbanos
Final del trayecto de ida. Desde aquí se ve por dónde hemos llegado. Ahora vuelta atrás por el mismo camino.

Yo hice la ruta entera que, entre ida y vuelta, son 13 kms. en 40 minutos, yendo tranquilo. Quiere decirse que a ritmo de "primer día que salgo, voy pisando huevos" podéis tardar tirando por lo alto 1 hora. Ideal para hacer un poco de ejercicio moderado e iniciarse en las salidas en bici fuera de la ciudad.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Olla a presión



Bueno, intentaré no enrollarme y decirlo muy clarito. Lo que está pasando en Grecia es una auténtica revolución. La gente está no ya harta, sino desesperada, y eso mismo es lo que nos espera en España y en muchos otros países en los próximos años. 













Alucino cuando veo la calma que reina en este país. Salvo casos aislados de indignados y otra gente tachada de izquierdosa, el resto de la gente sigue con su vida, aguantando paro, subidas de impuestos, reformas laborales brutales, aumento de precios, merma en la calidad de los servicios públicos, y un larguísimo etcétera. Los parados siguen capeando la situación, la mayoría ajenos a que los responsables de su situación son una serie de criminales financieros y políticos que han llevado a la ruina a la economía mundial, y que ellos son sus víctimas. Callan, aguantan, buscan trabajo, farfullan que la cosa está muy mal y, como mucho, cuando llegan las elecciones, votan al otro gran partido esperando que arregle la situación, nulo o en blanco.






El telediario sigue dando sus noticias pasadas por el tamiz de la censura, los periódicos opinan (que no informan) en función de la ideología reinante del consejo de administración del grupo mediático al que pertenezcan, los blogs y foros, se convierten en medios de comunicación marginales en los que se publican los auténticos escándalos que suceden por toda la geografía mundial, y que la mayoría de la gente prefiere no mirar, o que miran, ya, curados de espanto y preparados para asistir con calma a escándalos e injusticias aún peores.

El movimiento de los indignados parece ya cosa del pasado, un movimiento social curioso que ocurrió en 2011 y que ya no preocupa a ningún político, y peor aún, ciudadano.


Siempre me he preguntado, y aprovecho la ocasión para hacerlo desde aquí, por qué no se ha creado una gran asociación nacional de parados. Con 5 millones, más las personas que dependieran de ellos, constituiría un auténtico ejército que, organizados y dando por culo continuamente en la calle, a la puerta de bancos, instituciones, parlamentos, ayuntamientos, etc., sería capaz de hacer temblar al gobierno más confiado, a las empresas más poderosas. Y si a esos les sumamos los indignados, la gente que verdaderamente quiere que la cosa cambie, ese ejército sería literalmente imparable.



¿Por qué seguimos así? ¿Hasta cuándo? El año pasado la gente salía a la calle a defender sus ideales, pacíficamente. ¿Qué ocurrirá cuando lo que defiendan, con desesperación y rabia, sea el pan de sus hijos? ¿Lo mismo que en Grecia en estos días? ¿Lo mismo que en Francia en 1.789? ¿O quizás algo que no hemos visto hasta ahora?

sábado, 11 de febrero de 2012