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viernes, 27 de noviembre de 2015

Trileros de la información, mercaderes de opinión

Olvida lo que lees en ABC. Olvida lo que te cuenta El Mundo. Desconfía de lo que diga El País. Ignora lo que publique La Razón. Cuestiónate lo que ves en la 1, A3, T5, Cuatro, La Sexta... El problema de todas estas empresas es que tienen dueños (salvo la televisión pública, que lo que tienes es un gestor pero que actúa como dueño), y, por decirlo de alguna manera, estos dueños no se desvelan precisamente por ser imparciales, objetivos e independientes al dar información que alimente la opinión pública. ¿Por qué? Porque son empresas. Empresas cuyo máximo interés es la obtención del máximo beneficio, y en este caso en particular, el beneficio no deriva de su objetividad informativa, sino de los anunciantes, las subvenciones gubernamentales y la financiación de los grandes bancos e inversores de diversa índole.

Habitualmente, las relaciones entre los medios de comunicación y los del taco tienen a estos controlando a aquellos, de manera que los periodistas no pueden informar libremente y tienen que seguir las directrices del medio para el cual trabajan. Ya sabes. No muerdas la mano que te da de comer o te quedarás sin comer, como mínimo.


Esta manipulación mediática tiene como consecuencia una visión distorsionada de la realidad que, cual pandemia, se extiende entre la mayoría de españoles, ya sea porque muchos no quieren saber nada de nada, o porque tantos otros se han acostumbrado a comer del pesebre informativo de toda la vida, dando por hecho que la pluralidad informativa no tiene por qué pasar del umbral de alternar entre El Mundo y El País. Y así nos va. Que cuando uno comenta el neoliberalismo del que hace gala Albert Rivera, o los logros en la gestión del consistorio madrileño por parte del equipo de Manuela Carmena, te miran con cara de "pero qué me está contando el rojo éste, frikadas de Internet o yo qué sé...". Y el debate-conversación suele acabar con el ascua sin arrimar a ninguna sardina.


No podemos arreglar los problemas políticos de este país sin arreglar antes los problemas ideológicos, y la manipulación mediática constituye uno de esos grandes lastres que nos anclan a una visión antigua y unidireccional, sin capacidad crítica propia, en la que nos limitamos a adoptar las críticas que nos vende el columnista o tertuliano de turno.


Y por si fuera poco, los medios no sólo practican la manipulación informativa omitiendo aquello de los que no les interesa hablar, y exagerando o tergiversando aquello que contente a sus propietarios, sino que habitualmente recurren a la mentira, ya sea a costa de no contrastar las fuentes de información o acogiéndose, cínicamente, al derecho a equivocarse, que ya habrá tiempo de rectificar, si lo dijera un juez, en la página 16 en una esquinita abajo a la derecha, la mentira que nos vendieron en primera plana con Times New Roman a tamaño 72.
















Y esto seguirá siendo así por la única razón de que les resulta rentable. Recordemos: son empresas, buscan la rentabilidad. Soslayadamente... tácitamente... se mantiene la idea de que la ética es una cosa de tontos utópicos, de gente que no está el mundo, de perdedores...

¿Qué podemos hacer entonces ante estos trileros de la información? ¿Qué defensa nos queda ante estos traficantes de ideologías? Aquí van algunas pautas que puedes seguir, siempre que se pueda y te queden ganas.

BUSCA LA FUENTE ORIGINAL

Cuando leas una noticia sobre la aprobación de una nueva ley, por ejemplo, evita informarte a través de los análisis y resúmenes que publiquen los periódicos y lee la ley de su fuente original (el BOE, por ejemplo). Evita lo que te cuenten sobre lo que dijo alguien o el artículo que alguien ha publicado y sobre el cual otro medio opina y critica. Ve a la fuente original: la entrevista o el artículo original, el libro, el vídeo, el programa electoral o el diario de sesiones parlamentarias... lo que sea, pero cuanto menos procesado o comentado esté mejor.

CONTRASTA

Cuando una noticia te resulte interesante, búscala en diferentes medios, y no sólo los habituales. Existen multitud de blogs, foros y medios alternativos de comunicación que no dependen de ningún poder financiero y no están sometidos a ningún tipo de presión. Intenta leer diversas noticias sobre el mismo tema, siempre con un sano escepticismo y un análisis crítico para intentar entresacar la verdad que haya mediante denominador común. Aprende a distinguir entre hechos contrastados y opiniones.

USA LAS HERRAMIENTAS DE DATOS

Existen en Internet multitud de herramientas para obtener datos objetivos y que tú mismo te saques tus propias conclusiones. Desde las más conocidas como el INE, hasta DatosMacro, Eurostat o la OCDE. Entre todas estas herramientas y muchas más que tienes a tu disposición puedes obtener los datos que necesitas para crearte tu propia opinión tú mismo e incluso contrastar la información que te cuentan... y la que no.

CONSULTA MEDIOS INTERNACIONALES

Los tentáculos de los poderosos españoles no son tan largos como para alcanzar a todos los medios internacionales. De ahí que resulte interesante y muy esclarecedor leer noticias sobre España en la prensa internacional, especialmente si es de fuera de la UE. En estos medios, que también están manipulados, la información sobre España no está tan adulterada como la relativa a sus respectivos países, y la herramienta de traducción de Google te facilitará la lectura si vas justito de inglés.


BUSCA MEDIOS INDEPENDIENTES

En Internet, cualquier pringao (ej. un servidor) puede escribir lo que quiera. Debido a ello hay muchos sitios en los que se publican gilipolleces, pero también una serie de sitios muy selectos con información y opinión libre, con artículos muy currados que aportan bibliografía y enlaces a las fuentes originales, y que no están supeditados al dominio de ningún poderoso. No hace falta financiación para costear medios así, sólo pasión por la verdad y mucho trabajo. Ya sé que hay mucha gente, ancianos en su mayoría, que jamás se plantearán esta vía como una alternativa para informarse, pero ahí estás tú, para contarles lo que ellos nunca sabrán por el telediario de la 1. Hasta se lo puedes imprimir para que lo lean, como si del periódico de toda la vida se tratara. Yo lo hacía con mi madre, aunque para lo más que sirvió fue para alimentar nuestros debates.

POR SUS FRUTOS LOS RECONOCERÉIS

No hay mejor forma de saber lo que piensan los dirigentes de un partido político que ver lo que han hecho hasta la fecha allá donde hayan estado. No es necesario que hayan gobernado, también se puede ver lo que han apoyado en las diversas cámaras legislativas (Congreso, Parlamento Autonómico, Pleno del Ayuntamiento...). Por tanto, tienen más valor estos hechos que todas las palabras bonitas y programas electorales que puedan sacar a la palestra.

PROCURA EVITAR EL SESGO COGNITIVO DE CONFIRMACIÓN

¿Mande? ¿Qué es eso? El sesgo cognitivo de confirmación es esa tendencia que todos manifestamos a aceptar aquella información que confirma nuestras creencias. Por eso, la gente que se clasifica como "más de derechas" tiende a creerse toda la información que publican medios conservadores, y viceversa con aquellos que tienden a la siniestra. Hay que intentar, en la medida de lo posible, mantener una actitud crítica y escéptica con cualquier información, vestida del color que sea, por mucho que encaje con nuestra ideología. 

HUYE DE COMPARACIONES TENDENCIOSAS

Hay gente que mete en el mismo saco al fontanero que cobra sin IVA y sobrevive como puede, o al que cobra el paro y a la vez hace algunas chapuzas para poder ir tirando, y al presidente del consejo de administración de una gran multinacional que usa ingeniería fiscal y empresas pantalla en paraísos fiscales para defraudar a Hacienda. Ambos defraudan, ambos roban, ambos son ladrones. Punto y pelota. De esta manera, muchos comparan a Errejón, por la beca de investigación, con Rato, por el fraude de Bankia, o a Monedero, por las facturas de su empresa, con el fraude de los ERES y los cursos de formación en Andalucía. De esta manera, es fácil caer en el error de concluir con un "todos son iguales", porque la gente tiende a simplificar aun a costa de alejarse de la realidad hasta que ésta se pierde en el horizonte.  Fijaos como el tipo de gente que carga contra los autónomos que cobran sin IVA o los parados que malviven con el subsidio y cuatro chapuzas jamás se quejará (salvo para seguir la corriente) de las grandes multinacionales que tributan al 5% (o incluso menos, utilizando argucias y vacíos legales) o, directamente, defraudan.




En general, mantén una actitud crítica con todo lo que te cuenten, incluido este texto, siempre sin caer en las descalificaciones personales o los ataques "ad hominem", tan recurridos por aquellos que no les quedan argumentos sólidos con los que defender sus posturas.

martes, 10 de noviembre de 2015

Manipulados

Como el título de la entrada es bastante explícito, voy a saltarme la introducción y pasaré directamente al ejemplo con el que quiero explicar cómo los medios manipulan la opinión de los ciudadanos e influyen en el resultado electoral valiéndose de argucias que, a veces llegan hasta la mentira, y otras se mantienen dentro de los límites de las omisiones, exageraciones y dar por ciertos determinados rumores interesados.

El siguiente ejemplo lo hemos podido ver en la edición de ayer de ABC de Sevilla, a cuenta de la aprobación de las ordenanzas fiscales que, entre otras cosas, determinan el IBI. Sobre este particular "informaba" el ABC de esta manera en la portada de su edición electrónica (pulsar en la imagen para ampliarla):


"Vaya con estos populistas, ya están jodiendo al ciudadano subiendo el IBI ¡como si no tuviera bastante! ya sabía yo que estos la iban a cagar..." diría el "avezado" lector medio de ABC. La gran mayoría, por pereza, por falta de tiempo o por una excelente predisposición a ser manipulado no entrará a la noticia y se quedará con la información contenida en ese escueto titular, confirmando lo que él ya "sabía".

Habrá una parte que entrará a la noticia para ver si se dice a cuánto va a ascender el sablazo que estos rojos bolivarianos le tienen preparado para el año que viene. Se encontrará entonces con la versión "ampliada" del titular.

"Vaya, que eran las vacías solamente... menos mal, qué alivio" pensarán la mayoría de los que entraron a curiosear la "noticia" completa, y ya ni siquiera leerán el resto de la noticia porque a él no le afecta. Sólo algunos, preocupados porque tienen una segunda vivienda en Sevilla que por diversas razones puede estar vacía, o que incluso no lo está realmente pero sí oficialmente (alquileres no declarados, por ejemplo), se tomarán el tiempo de leer el cuerpo de la noticia, buscando ese porcentaje de incremento que, cual espada de Damocles, se cierne sobre ellos para el próximo ejercicio fiscal. Entonces se encontrará con esto otro:


Destaco el párrafo entero porque tiene lo suyo, pero quiero hacer especial hincapié en que se exceptúan las viviendas cuyo propietario sea una persona física. Es decir, que si contamos ésta y otras excepciones que se citan en el mismo párrafo, el grueso de las viviendas a las que se les subirá el IBI son las de los bancos, que o bien están cerradas y punto, o puestas a la venta a precios completamente fuera del mercado.

En resumen, que el titular que la mayoría leerá tiene que ver muy poco con la realidad. He escogido este ejemplo para ilustrar un fenómeno que se ha convertido en el eje en torno al cual giran los medios de comunicación en este país. El periodismo no es libre, los medios de comunicación son empresas con intereses económicos y vinculaciones complejas con bancos, políticos y otros poderes. El sistema, los que están en el poder, usan estos medios para confundir y desinformar a la población, de manera que cualquier alternativa de cambio parezca incluso peor que ellos, a base de mentiras, omisiones, exageraciones y publicaciones de rumores como si fueran noticias contrastadas, unas veces de forma más sutil y otras con más descarados que los dobles del Equipo A.

Esta realidad deja pocas opciones al ciudadano medio. Puede seguir consumiendo la información procesada que los medios le sirven y formarse sus ideas basadas en ella, es decir, dejarse conducir cual borrego para que el resultado de las urnas no afecte a los políticos de siempre y las empresas del IBEX 35 (que vienen a ser lo mismo). También puede renegar de cualquier información, aislarse en una burbuja y el día de las votaciones no tener en cuenta nada de lo que se ha publicado, haciendo exclusivamente lo que le dicte su conciencia, pero la ciencia infusa nunca fue una buena consejera. Por último, queda la ardua labor de recolectar la información, analizarla, contrastarla, compararla de distintas fuentes e intentar separar el grano de la paja, los datos correctos de las opiniones, exageraciones o informaciones no contrastadas. Un trabajo de monos para el que la rutina habitual de la mayoría de los ciudadanos, con esos horarios draconianos que la reforma laboral permite y que el Sistema consiente, no deja apenas tiempo.

El problema está ahí, y no tiene fácil solución. Ni siquiera se me ocurre una difícil. Sólo quería mostrar un ejemplo muy claro de lo que me encuentro diariamente en casi todos los medios que consulto.