Ya sé que algun@ estará esperando algún post sobre cuestiones íntimas, algo con más sustancia, más carnaza, más visceral... con historias por medio sobre la eterna guerra de los sexos... pero hoy quiero volver con un tema al que llevo dándole vueltas un tiempo y que siempre procuro exponer de la mejor manera que puedo cada vez que se inicia una discusión sobre política. ¿Que si parezco de derechas? ¿Que si soy de izquierdas? ¿Que si tal partido ha hecho tales y cuales cosas mejor o peor? Yo creo que la política debería de cambiar radicalmente y dejarnos de tantos moldes. No abogo por la anarquía, sino por una asamblea política y democrática de millones de partidos independientes y unipersonales: nosotros.
Mucho se ha hablado y aún más escrito sobre el tema de la democracia, como sistema político, como estilo de vida, como pilar básico de la convivencia en muchos paises actuales... Pero uno de los mayores problemas que representa este sistema (hasta ahora, el sistema menos malo de todos) es que no ha permitido ejercerse directamente y por todos, es decir, por el pueblo, capacitando a éste para tomar parte activa, ágil y verdaderamente eficaz en las decisiones políticas de más o menos relevancia.
La democracia representativa permite que los ciudadanos deleguemos en los políticos la facultad de gobernar, pero salvo esta delegación, pocas opciones más nos dejan para ejercer nuestra propia capacidad de autogobierno porque no olvidemos que en toda democracia, la soberanía reside en el pueblo.
Como consecuencia de este sistema, los ciudadanos nos quedamos prácticamente "a la intemperie" cada cuatro años (algunas pocas veces algo menos), sometidos a las decisiones de unos señores en los que hemos puesto nuestra confianza y a los que hemos encomendado la gestión de nuestros asuntos (como pueblo), y que lo harán peor o mejor. El problema es que
cuando hacen cosas buenas, sencillamente hacen su trabajo, y cuando toman decisiones impopulares es cuando se llevan todos los palos. De ahí la mala fama de la clase política, y es que cuando la gente quiere despotricar de algo, o es de entrenadores y presidentes de clubes futbolísticos, o es de los políticos (o también de algún compañero de trabajo). Pienso yo que ya es hora de menos quejarse y más ser responsables, más arrimar el hombro. ¿Cómo? Pues
poquito a poco.
La
democracia electrónica (también conocida como e-Democracia) consiste básicamente en la utilización de los medios de telecomunicación actuales para facilitar la participación activa del pueblo en la toma de decisiones políticas. No sé si me ha quedado muy bien la definición, si ha sido exacta, completa... pero es la que me ha salido. Hoy en día existen las posibilidades a nivel tecnológico de desarrollar la actual infraestructura de comunicaciones (internet, telefonía, tdt...) para posibilitar la participación ciudadana en las decisiones políticas en cualquier ámbito territorial de una forma accesible, sencilla, rápida y segura.
Un ejemplo. ¿Por qué no pudimos decidir si íbamos a la guerra de Irak y sin embargo cada semana la gente decide qué famoso se larga del
reality show de turno? Tecnológicamente no hay ningún obstáculo insalvable para que éste sistema de democracia directa sea factible.
¿Dónde está el problema pues? Fundamentalmente, hay que librar la batalla por el desarrollo en dos frentes. Uno, el de los propios políticos, que tienen la sartén por el mango y no quieren soltarla. En este sentido, el gobierno utiliza los medios de comunicación masivos, y en especial la televisión, para
embrutecer al pueblo y
manipular la opinión pública, desviando la atención social por otras
cuestiones más frívolas (lease pantojismo). Así, la "caja tonta" se convierte en el "Embrutecedor de masas marca ACME", un verdadero atontador de personas, meros receptáculos pasivos de la información (o desinformación) que vomite la pantalla.
El sistema, tal y como los políticos lo dirigen, favorece que la gente se amodorre y se desencante en asuntos de tipo social, cultural o político, convenciéndoles de que se encuentran absolutamente impotentes, incapaces de cambiar nada y de que todo va a seguir siendo así pase lo que pase. Y no solo hablo ya de los mass-media sino del mismo sistema de educación, transformado en una máquina de producir personas con muy bajo nivel cultural, muy poco interés por la sociedad que le rodea y
muy poca capacidad analítica. Y si no, que se lo pregunten, por ejemplo, al
profesor de biofísica que suspendió a 145 de 146 alumnos. O a cualquier profesor.
Por otro lado, luchamos contra nuestra propia comodidad. La mayoría queremos que nos lo den todo hecho y vamos por la vida como los burros, la mirada puesta delante, encendemos la tele y oye... lo que nos echen! Vamos, que pan y circo.
De todos modos, yo soy optimista y creo que, poco a poco, la e-democracia se irá implantando, casi de forma imperceptible, comiéndole cada vez más terreno y poder a los
lobbies y políticos. De hecho, ya lo está haciendo, en forma de ideas, iniciativas que tímidamente empiezan a dar sus primeros pasos en nuestra realidad social y política. Pero queda mucho, muchísimo por andar, y constituye una responsabilidad de todos el que podamos tener una democracia,
como dice Julio Anguita, radical.
Y el día (no lo veré) que esté realmente implantada, ya no tendremos que quejarnos más de que si los políticos ésto, los políticos lo otro... Entonces empezaremos a decir "la gente esto, la gente lo otro...". El caso es criticar. Dios... qué mundo!
Y la foto no tiene nada que ver con el texto pero... ¿a que es bonita? :)