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martes, 26 de junio de 2007

Maldita lucidez


Tanta fantasía de corte inglés nos ha vuelto estúpidos o insensibles, porque no creo que, como va la economía, nos hayamos vuelto ricos (esto último no se aplica a algunos sujetos empadronados en Marbella). Y es que Saramago tiene el poder de zarandear consciencias, de abrir los ojos que voluntariamente cerramos al mundo.

La cuestión, Pepe, es que muchos de los que nos enfrascamos en la anestesia consumista y superficial, lo hacemos conscientemente porque la cosa no tiene arreglo. Las hipotecas están cada vez más altas. Hay más empleo, es cierto, pero con más sueldos mínimos que antes. Cada vez hay más pobres de clase media y cada vez menos ricos con más dinero. Por no hablar del estercolero en el que se ha convertido el planeta, que se hará inhabitable en poco menos de un siglo. Muchos viejos y cada vez más, lo que nos llevará irremisiblemente a la eutanasia, pasiva en primer lugar, para luego hacerla activa (como en "La fuga de Logan", algo se inventarán). Amenazas nucleares por parte de paises hasta los huevos de ir a la cola, enfermedades cada vez más raras, virus más resistentes, millones de personas que mueren de beber fango y comer moscas...

La cosa, verdaderamente, pinta muy chunga, ante lo cual le entran a uno ganas de taparse la cabeza con la manta de la indiferencia y la colcha del carpe diem y que salga el sol por Antequera.

Al final, los monos nos tomarán la delantera, y esto se convertirá en el planeta de los simios, y con toda la razón, porque seguro que serán más éticos que nosotros.