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miércoles, 23 de abril de 2014

Música épica para hacer deporte

Aquí os dejo la selección que me he preparado de música épica para hacer deporte. La uso tanto para correr como para la bici y está formada casi en su totalidad por temas de una productora llamada Two Steps From Hell. Es una música épica, tipo banda sonoras, con mucha fuerza y muy evocadora, para inspirarte y motivarte al máximo. Seguro que entre toda la selección, encontráis algún tema que os guste mucho. El principio es un poco para relajarse, estirar un poco y prepararse y, a partir de los tambores (Code of Honor) es cuando empieza la caña. A mí esta música me ha hecho echar los higadillos. Espero que la disfrutéis... o la sufráis!

Epica Sport 1 by Dani Esteban on Grooveshark

ACTUALIZACIÓN 31/07/2014:

Parece que Grooveshark, el servicio online que utilizaba para escuchar música, crear listas de reproducción y poder compartirlas con vosotros me ha borrado casi todas las canciones de mi lista Epica Sport. He conseguido reponer algunas canciones, pero otras ya no están disponibles. Lo peor de todo es que fue sin avisar y era el único sitio donde hice copia de seguridad de esa lista de reproducción. Ya estoy revisando alternativas y, por el momento, va ganando Deezer. De todos modos, la próxima lista será más completa y mejor.

ACTUALIZACIÓN 01/08/2014:


Mi gozo en un pozo. Deezer, que se las prometía muy bien, resulta que no tiene el catálogo de canciones de que dispone Grooveshark, y peor aún, no tiene manera de subirlas. Cierto que Grooveshark borró la mayoría de las canciones, pero he podido volver a encontrar casi todas y subir las que no estaban (alguna la he tenido que resamplear, pero ha funcionado). También he añadido unas cuantas más que completan la versión original. ¡Y seguiré ampliando la lista! Eso sí... si los de Grooveshark no me vuelven a borrar los temas. Crucemos los dedos.


ACTUALIZACIÓN 04/05/2015:

Los dedos cruzados no han dado resultado y Grooveshark ha echado el cierre sin previo aviso, condenando a todas mis listas musicales a cadena perpetua en la prisión del olvido. Habrá que reexplorar Deezer o ver si las posibilidades de compartición de las listas generadas en Google Play Music han mejorado y ya no obligan a potenciales oyentes a abrirse cuenta en Google Wallet.

lunes, 10 de marzo de 2014

El sistema de elecciones permanentes

Todos conocemos, al menos a grandes rasgos, cómo funciona el sistema de democracia representativa en este país. Cada cuatro años se convocan elecciones para que los ciudadanos votemos a la formación política de nuestra cuya ideología o programa electoral nos convenza más, y le damos nuestra confianza colocando la correspondiente papeleta en la urna. Es el único poder democrático real que el actual sistema nos permite.

El partido político o coalición que acceda al Gobierno lo hace con un cheque en blanco para hacer lo que les de la gana, y los ciudadanos poco podemos hacer, a saber:
  • Maldecir en calles, plazas, bares, reuniones, redes sociales, bien sea individual o colectivamente. En algún caso, y según la manera y el momento, podrá ser sancionado, detenido o incluso agredido físicamente.
  • Organizarse en colectivos de diverso tipo: plataformas ciudadanas, asociaciones de afectados, partidos políticos, sindicatos, etc. De todos estos colectivos, los únicos que pueden darle la vuelta al sistema, obteniendo el apoyo de la mayoría ciudadana, son los partidos políticos. El resto puede ganar algunas batallas, pero no la guerra. El problema que tienen los nuevos partidos políticos es que la legislación electoral vigente constituye una muralla difícilmente salvable para todos aquellos partidos de nueva creación o poco apoyo popular.
  • Armarse de paciencia y esperar a otros cuatro años para votar a otros.
  • Emigrar, con la rabia, la tristeza y el dolor de tener que abandonar tu tierra y tu gente porque se ha convertido en un país de borregos adormilados que no espabilan por mucho que los zarandeen, que los dejen sin trabajo, sin educación, ni sanidad, ni calefacción, ni casa... ni un plato de lentejas que llevarse a la boca.
Y esto es todo, amigos. Algunas iniciativas, como la de Democracia 4.0, promueven la posibilidad de que los ciudadanos de los ciudadanos participen votando la elaboración de las leyes, y recuperar de esta manera uno de los tres poderes del Estado (el legislativo), pero este concepto sólo aparece en el programa electoral de la Red Ciudadana Partido X, con lo cual sólo podrá llevarse a la práctica si dicha formación gana las elecciones.

¿En qué consiste el sistema de elecciones permanentes?

Surge como complemento al concepto de Democracia 4.0 y constituye una herramienta que confiere más poder y control a los ciudadanos sobre el Gobierno que los representa. Lo explico con un ejemplo.

Se celebran elecciones generales. Los ciudadanos acuden, más o menos como siempre, a los colegios electorales y depositan su papeleta en la urna. El partido más votado obtiene la victoria (es un ejemplo) y el presidente electo forma su equipo de Gobierno. En su programa electoral propuso a los ciudadanos una serie de medidas a adoptar en su legislatura. Empiezan su trabajo por los paquetes de modificaciones legislativas, intentando lograr el máximo consenso en las cámaras legislativas y dentro del marco de su programa electoral, y adoptan las reestructuraciones organizativas necesarias que más se adapten a las líneas de trabajo a desarrollar.

Pero resulta que el partido político, una vez se convierte en Gobierno, no sólo no hace lo que decía en su programa electoral, sino que hace otras cosas totalmente en contra de muchos ciudadanos cuya confianza en forma de voto consiguieron.

¿Qué puede hacer el ciudadano, además de las opciones que se detallaban antes, cuando se ve engañado por el Gobierno? Acude a cualquiera de los registros públicos (ayuntamiento, consejería, ministerio, delegación provincial...) y, tras identificarse, CAMBIA SU OPCIÓN DE VOTO. Automáticamente y en tiempo real, su voto se ve reflejado en los marcadores de apoyo ciudadano (prácticamente como las listas de escrutinio electoral), y se va a su casa con la satisfacción de que ha podido hacer algo, de que es un ciudadano libre que posee su cuota de poder correspondiente y, en base a ésta, cambia su opción electoral en cualquier momento. Pongo este ejemplo porque si digo lo del voto electrónico, siempre me sale uno que me pregunta por el abuelito que no ha cogido en su vida un ordenador, pero claro, el voto electrónico también puede ser otra vía.

Si este gesto que hace el ciudadano se repite a lo largo de todo el país de una manera significativa, puede llegar a alterar considerablemente el apoyo ciudadano al partido que gobierne en ese momento, llegando incluso el momento en el que el gobierno pierda la mayoría, momento a partir del cual empieza una cuenta atrás de un plazo (tres meses, seis...) en el que el Gobierno ya es consciente de que los ciudadanos no están conformes con su política y que tiene que enderezar el rumbo y cumplir el programa electoral por el que obtuvo la victoria. En definitiva un Gobierno para el pueblo y controlado por el pueblo.

Abordo con cautela la duda de que la plasmación de un concepto así pueda condenar al país a una inestabilidad política, social y, a la postre, económica, y no se me ocurren qué otros inconvenientes pueda acarrear la implantación del sistema de elecciones permanentes que no sean para la clase política, convertidos ya en fieles servidores públicos... por la cuenta que les trae.