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jueves, 2 de febrero de 2017

Cabify, o cómo saber el precio de un trayecto por adelantado (Cupon 10 € gratis DANIELL1380)

Cabify es un servicio de chófer privado que, a poco que los taxistas no se pongan las pilas, se va a comer el mercado del traslado urbano de personas. Se trata de una empresa que subcontrata el servicio de transporte en cada ciudad en la que está con conductores autónomos o empresas de conductores. 

REGISTRO CON 5 € DE BIENVENIDA INTRODUCIENDO EL CÓDIGO DANIELL1380 (Más información sobre el proceso de registro y uso del código de descuento al final del artículo).

Tú solicitas tu coche indicando, a través de una aplicación en el móvil, dónde te tiene que recoger y hacia a dónde vas, y la aplicación te dice el trayecto sobre un mapa, el precio que vas a pagar y el tiempo que va a tardar el coche en recogerte en el punto indicado. No sólo te dice el precio sino que además los precios son más económicos que los del taxi. Una vez te muestra esos datos, puedes confirmar la solicitud o desistir.


VENTAJAS DE CABIFY
  • Sabes el precio del viaje antes de solicitarlo. Para mí, aparte del precio, es la principal ventaja que tiene, porque me evito las desagradables situaciones en las que el taxista me ha metido por dónde más le ha interesado a él con el propósito de aumentar el precio de la carrera. Puede que sólo sea uno de cada cinco... o diez, pero la sensación de que te han timado suele eclipsar al resto de los servicios que contratas y transcurren sin ningún tipo de incidencia. 
  • Precio: es más barato, sin matices, aunque sólo ligeramente, en torno a un 10%, y eso teniendo en cuenta que al taxista no le haya dado por darte el "paseo turístico" para llegar a tu destino. Para los transfers de aeropuerto, el precio es menor que el de los taxis y además no te cobran por las maletas.

    ACTUALIZACIÓN 01/05/2017
    : Tras algunos meses de uso, he podido comprobar que algunos trayectos son más baratos en taxi. Tendrás que ser tú quien valore en cada ocasión si merece más contratar un cabify o coger un taxi, lo que más cuenta te traiga.

    ACTUALIZACIÓN 17/05/2017: El cálculo del coste del trayecto lo hace la aplicación de Cabify en función de la distancia que calcule el navegador Waze. ¿Qué quiere esto decir? Que no nos cobran por tiempo, por lo que es especialmente interesante en ciudades con tráfico denso o atascos. No vamos a ver el precio subir porque estemos en mitad de un atasco. Esto es espcialmente interesante ya que, si bien en condiciones de tráfico muy fluido, un mismo trayecto puede salir más caro en cabify, con tráfico denso, es muy probable que salga bastante más barato que ir en taxi. Nuevamente, tendrás que ser tú quien valore estos factores y tomes la decisión que más te interese.
  • Ves en todo momento por dónde vas: desde el momento que te subes a un cabify, puedes ver en su aplicación por dónde vas en el mapa, así como el tiempo estimado de llegada a tu destino. Esta opción también está disponible cuando pides el cabify y éste viene de camino: puedes consultar su posición, distancia y tiempo estimado de llegada al punto de recogida.
  • Coches de alta gama: Cabify tiene posibilidad de pedir coches "Lite" y coches "Premium". Los "lite" son ya de por sí bastante buenos, tremendamente cómodos, espaciosos y con un aspecto imponente. De los Premium no he visto ninguno en persona pero sé que incluso tienen algún Tesla en servicio, así que ya os podéis imaginar.
  • Trato de los conductores: Es un aspecto en el que ponen mucho esmero, los conductores son educados, te dan conversación. En general, el trato es bastante agradable. Puede que el hecho de que luego serán puntuados por ti a través de la aplicación del móvil tenga algo que ver. Éste es un ejemplo de que el poder del cliente se traduce siempre en un mejor servicio.
  • No manejas dinero: En la aplicación del móvil, metes un número de tarjeta de crédito, y es ahí donde te cargan el importe de cada viaje, por lo que al terminar, sólo tienes que despedirte del conductor y salir del coche. Cuando lo haces, te llega una notificación al móvil para que puntúes al conductor de 1 a 5 estrellas, y el cargo se efectúa en tu tarjeta.
  • Servicios extra: Desde el móvil cuando solicitas el servicio puedes activar diversos servicios, como el de que el conductor te abra la puerta al subirte o al bajarte, el aire acondicionado, si quieres música en la radio y qué emisora, etc. Incluso te ofrecen agua embotellada gratis como cortesía. No me parecen detalles importantes, pero ahí están.
  • Descuentos y promociones: de vez en cuando, Cabify activa descuentos y promociones para sus clientes. Además de ello, cuando te registras, puedes hacerlo a través de un código de promoción para que, de entrada, tengas 5 euros. Por ejemplo, puedes usar el código DANIELL1380 cuando te registras y automáticamente obtendrás 5 euros de saldo en tu cuenta de Cabify.

INCONVENIENTES DE CABIFY
  • Necesitas una aplicación en el móvil y conexión a Internet para solicitar el servicio. Si te quedas sin batería, adiós a Cabify.
  • Necesitas una tarjeta de crédito. No puedes pagar en metálico.
  • La aplicación, de momento, no permite seleccionar el punto de destino sobre el mapa, por lo que hay que escribir la dirección a la que quieres ir. Yo lo que hago es usar el servicio de posicionamiento al seleccionar el punto origen para averiguar la dirección de mi destino si no me la sé. Luego le doy atrás, selecciono (ahora ya sí) el punto de recogida y le introduzco la dirección que me facilitó antes. A ver si arreglan esto pronto.
  • El tiempo estimado de recogida no siempre es correcto. A veces, cuando vas a solicitar un cabify la pantalla te marca, por ejemplo, 8 minutos. Eso significa que el cabify tardará 8 minutos en llegar a recogerte a donde estés. Pero luego cuando lo solicitas, ese tiempo puede variar, y ser más corto o más largo (con frecuencia, más largo). De todas maneras, siempre puedes cancelar el trayecto cuando el cabify viene de camino, si el tiempo que va a tardar es demasiado o simplemente has cambiado de opinión.
  • Sólo disponible en algunas ciudades: A Coruña, Bilbao, Vitoria, Sevilla, Barcelona, Madrid, Málaga, Tenerife y Valencia, aunque presumiblemente la lista se irá ampliando en los meses venideros.
A pesar de estos inconvenientes, a mí Cabify de momento me convence como una alternativa seria a los clásicos taxis de toda la vida.

Para disfrutar de esos 5€ de saldo totalmente gratis al registrarte en la aplicación, tan solo tienes que hacer los siguiente:

Paso 1: Descargate la APP y regístrate.
Paso 2: Una vez creada la cuenta, debes ir dentro de la aplicación a MENU (Cuyo botón es un circulo con tus iniciales o tu foto arriba a la izquierda). Una vez aquí selecciona CÓDIGOS DESCUENTO --> Añadir código: DANIELL1380
Paso 3: Tras añadir el código te aparecerán los 5€ de saldo, lo podrás comprobar en MENU --> PROMOCIONES --> MI SALDO
Para disfrutar del saldo solo tienes que añadir un método de pago que será donde te carguen el importe de tu primer viaje menos los 5€ de saldo que obtienes con este código de descuento.

Así te beneficiarás de 5€ de saldo gratis para tu primer viaje. Al registrarte, tu cuenta también genera un código de invitación como el anterior, que puedes pasarle a tu familia y amistades para que se beneficien también de dicho código, a la vez que en tu cuenta de cabify recibes otros 5€ de descuento.

martes, 23 de agosto de 2016

La cosa no tiene arreglo

Te levantas un día y te das cuenta de que la cosa no tiene arreglo. El sentimiento hay ido calando, poco a poco, entremetiéndose en tus pensamientos, torpe, lenta pero inexorablemente, porque los virajes de rumbo siempre son costosos y pesados, y más cuando uno ya empieza a pintar alguna cana entre los cuatro pelos que le van quedando y viene de posturas ideológicas asumidas como fortalezas inexpugnables. Pero la realidad golpea duramente las conciencias, y que uno sea fiel a sí mismo no implica que tenga que serle infiel a la realidad que percibe a través de sus sentidos y a la que medita, con calma y los menos prejuicios posibles, en sus elucubraciones sobre lo político, lo humano, lo económico...

Y es el goteo de esas noticias, que a veces saltan a primera plana y otras veces hay que escarbar para encontrar, el que espolea nuestras mentes en ese camino de continua reflexión. Una reflexión que nos enseña la necesaria humildad para reconocer que lo que uno daba por seguro al 100% ayer, hoy no apostamos siquiera por un 60%. Que lo que creíamos que era un avance, un camino para salir del atolladero éste en el que andamos metidos, no es más que otro callejón sin salida al que nos invitaron a entrar, pero que pinta muy muy mal.

Enviaba yo el otro día a Meneame una noticia sobre el despiece del sistema público griego. El gobierno de Alexis Tsipras privatizaba el puerto del Pireo y el sistema público de ferrocarriles. Esto último (los trenes) por 45 millones de euros. En 2013 su propio ministro de economía señalaba la valoración del anterior gobierno conservador en 300 millones de euros una cifra "provocativamente baja". Lo que cambia el panorama, amigos.

Hoy Syriza, en el gobierno griego, se ha convertido en el brazo ejecutor de la Troika. Todo aquello cuanto prometían, no tengo dudas de que con la mejor intención, se ha visto desvanecido, traicionado, mediante la batería de medidas, reformas y recortes que la Troika les ha impuesto bajo amenaza de echarles el cerrojo a los cajeros automáticos, las fronteras y los mercados. "O haces todo lo que yo te digo o dejo de financiarte", por lo que Tsipras se ha visto en la amarga tesitura entre escoger una muerte lenta o una muerte rápida para su país. Y ha optado por la lenta.

El caso de Grecia es el ejemplo más clarificador para entender cómo han montado el chiringuito estos de arriba, es decir, los poderosos. Y para no movernos en términos ambiguos, con "los poderosos" me refiero a los políticos, presidentes de bancos, de fondos financieros, consultoras de prestigio, etc. etc. En resumidas cuentas, los que tienen la pasta gorda y aquellos que les apoyan desde las administraciones.

Llegado este punto, confieso que resulta un poco lioso exponer de manera breve y simple las principales partes del tinglado este y de por qué no tiene arreglo, pero intentaré organizarme para explicarlo de la manera más fácil posible.

El ejemplo de Grecia me ha servido para darme cuenta de lo bien que lo tienen montado estos cabrones. La cosa funciona así.

Ellos controlan los medios de información con más alcance, bien de manera directa (siendo propietarios) o bien de manera indirecta, en el sentido de que pueden financiar o contratar publicidad a estos medios para ejercer su influencia en la línea editorial, y así convertir a esos medios de información, directamente, en medios en desinformación, lanzando la propaganda que más beneficie a sus intereses. Es decir, la televisión, la radio y los principales periódicos de tirada nacional están todos controlados y dirigidos a mantener a la población entretenida con sandeces y desinformada con mentiras y ocultaciones intencionadas para mantener las cosas como están y que no se rebelen ante la maquiavélica estrategia de estas élites de poder.

Debido al efecto apaciguador de masas que ejercen los grandes medios de difusión, la mayoría de la gente no sólo no protesta ante políticas que favorecen recortes del gasto social, privatizaciones, aumento de la deuda, recortes de derechos laborales, etc., sino que directamente los defiende, alcanzando su máximo exponente en concentrar los ataques ante otras alternativas políticas que puedan suponer una amenaza para las prácticas que llevan a cabo ese conglomerado de políticos y ricos que llamamos "los poderosos".

El efecto que se pretende alcanzar con dicha estrategia es el aumento de la brecha entre los pobres y los ricos, eliminando poco a poco la clase media, y haciendo que los ricos (esos que tienen 50 millones de dólares o más) sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, y éstos a su vez, en su mayoría, sean inconscientes de lo que sucede, e incluso muchos de ellos se conviertan en acérrimos defensores del "Sistema". Viendo cómo avanza este proceso, no resulta difícil imaginar que el objetivo final es una sociedad de ciudadanos que sobreviven como pueden en condiciones de semiesclavitud controlada por una élite minoritaria y superrica. El neoliberalismo alcanzará su culmen cuando los individuos sean tan "libres" como para poder vender legalmente cualquiera de sus derechos.

Para asegurar que ningún país se salga del redil neoliberal, y con la excusa de que hay que financiar los servicios públicos, han llevado (y continúan en ello) el tema de la deuda pública hasta un nivel que se puede calificar, sin ningún tipo de paliativo, como de impagable en muchos países, España entre ellos. Así, mientras haya gobiernos que sean de la cuerda de los poderosos, la línea de crédito se mantiene y la deuda pública crece. La gente no echa cuenta de eso y sigue votando a los mismos. ¿Qué pasa cuando un país entero se da cuenta de esta estafa y quiere arreglar su situación votando a un partido que quiera arreglar las cosas luchando por el pueblo en contra de los intereses de los superricos? Que éstos usan su poder e influencias para presionar al nuevo gobierno exigiendo el pago de la deuda por encima de cualquier otra cosa, y amenazando con suspender la línea de crédito para obligar a cualquier gobierno a ejecutar sus planes de recorte del gasto público en aquellas partidas que a ellos les interesan: privatizaciones, bajada de salarios y pensiones, recortes en sanidad y educación, flexibilización de las condiciones de despido, aumento de la edad de jubilación, etc. Con estas medidas, estos poderosos no hacen otra cosa que engordar sus ya abultadas cuentas, ahondando en la ya profunda brecha entre ricos y pobres.

Que la deuda tenía que crecer para tener al pueblo esclavizado y controlado resultaba perfectamente compatible con el despilfarro de dinero público en temas como el rescate bancario, las obras civiles y los servicios públicos con sobrecostes y mordidas, el excesivo número de políticos con sueldos descontrolados, la corrupción generalizada, etc. El montaje de este tinglado, o mejor dicho, estafa, ha premiado la mala gestión del dinero público porque cuanto más se gastara más engordaba la deuda, y más fuertes serían las cadenas con las que bancos y fondos financieros tendrían apresados a los países, por si llegaba el tan temido momento por los poderosos en que un gobierno del pueblo y para el pueblo entrara en acción.

Y lo que es más. Los superricos (sus conglomerados empresariales, fondos financieros, bancos, etc.) usan toda su influencia para manipular la información desinformando al pueblo ya que controlan los medios de información tradicionales: prensa, radio, televisión, etc. De esta manera, pueden fabricar la información que les llega a los ciudadanos y así hacer que piensen lo que a ellos les interesa, convirtiendo a una gran parte de la población en zombis sin espíritu crítico que defenderán a muerte los ideales de esta élite de superricos o, como mínimo, atacarán con una descontrolada visceralidad a todo aquel que represente una amenaza para sus intereses.

Es lo que vemos que ha pasado en Grecia, y lo que seguramente pasaría en el improbable caso de que España fuera gobernada por un partido como Podemos o cualquier otro que pueda surgir en el futuro.

De esta manera, y como ya ha pasado en Grecia, la ruina llamada deuda pública que se ha ido gestando durante décadas eclosiona en una tempestad de corralitos bancarios y amenazas resumidas en un "os cerramos el grifo y os morís de hambre" que baja del burro a cualquier idealista que haya puesto su ilusión en un modelo de cambio, a la vez que arenga a aquellos prosistema a proclamar a los cuatro vientos que la culpa de todo es del partido político que recién ha llegado al gobierno. El símil que creo que mejor se adapta es el de uno (gobierno neoliberal) que tiene un globo (deuda) y lo va inflando, hasta que se lo quita otro (gobierno para el pueblo). Entonces el que se queda sin globo lo pincha con un alfiler (bancos acreedores de deuda pública) mientras le dice a todos "¿veis? ¡éste tiene la culpa de que el globo haya pinchado porque lo tenía él en su poder!". Lo más preocupante es que aunque no haya quien pueda arrebatarle el globo al primero y no haya alfiler, la capacidad de dilatación del globo es limitada, y llegará un momento en el que... ¡PLOP!

Bajo mi punto de vista, los ciudadanos que con su voto han apoyado a estos gobiernos que han ido esquilmando las arcas públicas y haciéndonos cada vez más dependientes de fondos e intereses privados son los verdaderos responsables de lo que sucede y lo que se nos viene encima. Lo injusto de este mundo es que la factura la están pagando tanto los justos como los pecadores.

Algunos tienen la firme convicción de que la unión de varios países con gobiernos de cambio permitirá a los pueblos echarles un pulso en igualdad de condiciones a los poderosos, invertir su estrategia, democratizar las instituciones, promover políticas que favorezcan una mayor redistribución de la riqueza y poner en marcha mecanismos pare revitalizar la economía productiva e implantar la justicia social. 

Yo apuesto por que ni aun así.