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domingo, 28 de septiembre de 2008

Todos la cagamos

Todos la cagamos. Es inevitable. Somos humanos y siempre metemos la pata. Unos días más, otros menos… Pero es habitual que tropecemos, forma parte de la vida. A veces, la fastidiamos con alguien, y son esas cagadas las que provocan tres tipos de reacciones diferentes:
  • Ya que la has cagado, reconoces que has sido tú y te disculpas con la persona o personas que se han tenido que comer el aroma de tu mierda.
  • La has cagado, pero actúas como si tu mierda no oliera, y cuando alguien se queja, te haces el sueco o lo pones de tonto o loco. En algunos casos incluso estás convencido realmente de que tu mierda no huele, entonces es el momento de mirar en tu interior. No, hombre. No te metas el dedo en el culo y lo acerques a tu nariz. Todo esto de la mierda y las cagadas no son más que metáforas. Me refería a que tienes que intentar recapacitar sobre ti. Practicada con moderación, la reflexión sobre uno mismo suele ser muy útil. Especialmente cuando piensas en ti y te observas como si lo estuvieras haciendo con otra persona por la que no sintieras nada excepto curiosidad.
  • Desapareces, lo más rápido que puedes, para que nadie relacione tu mierda contigo mismo, y en caso de que lo hagan, que al menos no te lo puedan echar en cara.

La vida puede ser tan rocambolesca y se pueden dar tantos casos distintos, que a veces las reacciones que se dan son combinaciones de las anteriores, o incluso unas primero y otras después.

Es importante advertir que:

  • A veces te ves pidiendo perdón pensando que la has cagado, cuando en realidad has obrado bien. Suele ocurrirle a la gente que tiene complejo de culpa o que les importa demasiado el qué dirán.
  • No siempre que alguien se queje y no huelas tu mierda significa que tienes que hacer una paradita para reflexionar. Es posible que el que te recrimina, en realidad sea un quejica o un bobo, o simplemente quiera hacer que te sientas culpable.
  • El que desparezcas de un sitio o de una situación no implica que reconozcas que la has cagado. Pueden haber cien mil diecisiete causas más (y son solo las que se me vienen ahora a la mente).
Así pues, en realidad no es tan sencillo todo esto. Somos tantos… y en cada vida se dan tantas situaciones, que es muy difícil… imposible meter todos los casos en una cagada de post como esta.

En cualquier caso, e incluso ante la duda, la primera de las reacciones es siempre la más recomendable, porque no solo demuestras consideración y respeto por los demás, sino también sinceridad, valentía, sencillez y sabiduría, de manera que meter la pata con los demás se convierte en una gran ocasión, no solo para demostrar que alguien nos importa, sino para demostrarnos a nosotros mismos que hemos aprendido a ser mejores personas.


PD. Nunca he sido especialmente intuitivo y, ni mucho menos, he presagiado nada del futuro (más bien al contrario), pero fue curioso como al día siguiente de escribir esto, se me acercó uno de los del segundo punto. ¿Casualidad? ¿Causalidad? Nunca sé muy bien dónde poner la u.